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10 nov 2017

¿Miedo a perder (en bolsa)? Algunas ideas para afrontarlo

Imagina que empiezas hoy a invertir en bolsa. Lo mejor que te puede ocurrir es que empieces perdiendo. Utilizar ejemplos relacionados con el dinero tiene la ventaja de que nos proporciona pruebas tangibles que desafían el sentido común y que de otro modo resultarían difíciles de creer. Por otro lado, nos lleva a conclusiones que son extrapolables a otras situaciones de la vida. De hecho, 


cuanto más tiempo pierdas, tanto mejor.
La solución al enigma está en tres características del mundo real que no creo que te sorprendan:
a) todo lo que ocurre está sujeto a ciclos,
b) no existe la solución perfecta y
c) el futuro es imprevisible.
Cuando he dicho “imagina que empiezas hoy a invertir en bolsa“, lo que quería era que te imaginaras empezando algo que piensas hacer durante un largo tiempo. Desde el momento en que te involucras en una actividad que perdura en el tiempo, ya sea un trabajo, una relación de pareja o un plan de ahorro, vas a estar sujeto irremediablemente a los ciclos inherentes a tales situaciones.
Cuando he afirmado “lo mejor que te puede ocurrir es que empieces perdiendo“, no he querido decir que eso sea bueno sino que es la mejor de las alternativas que se te presentan.
Si tienes una cartera de acciones, puedes estar seguro de una cosa: la tercera parte del tiempo verás cómo disminuye de valor, tanto a corto como a largo plazo. Puedes esperar a que en los próximos diez años perderás dinero en, al menos, tres de esos años.
Ahora imagina que el destino te ofrece tres alternativas:
1.- Perder los tres primeros años, de modo consecutivo.
2.- Empezar ganando los tres primeros años, perder los tres años siguientes y volver a ganar en los cuatro últimos.
3.- Ganar los siete primeros años y perder en los tres últimos.
Podrás pensar que la mejor alternativa sería empezar ganando porque así podrías vender en el momento oportuno y evitar la caída. Sin embargo, recuerda la tercera característica sobre el mundo real que he señalado antes: el futuro es imprevisible. Cierto que es la más discutible de las tres características, ya que hay cosas predecibles. Sin embargo, supondremos que efectivamente no puedes predecir cuándo caerá la bolsa (el mejor inversor de la historia dice que es incapaz).
Si empiezas perdiendo podrás destinar los dividendos de las acciones a comprar más acciones y lo harás a precios más baratos que si empiezas con una bolsa que sube. Cuando he dicho “cuanto más tiempo pierdas, tanto mejor“ en realidad quería decir que los precios de los activos no bajan de forma indefinida sino que son cíclicos, de modo que “cuanto más tiempo pierdas“ significa en realidad “cuanto más tiempo pases comprando acciones a la baja“, un tiempo que necesariamente será limitado. Una vez la tendencia pase a ser alcista, tendrás una buena cantidad de acciones compradas a buen precio. Por otro lado, podrás vender algunas acciones en las que tengas minusvalías para rebajar tu factura fiscal cuando obtengas plusvalías e incluso para pagar algo menos de impuestos sobre los dividendos, y lo podrás hacer durante los siguientes cuatro años después de haber realizado las minusvalías.
En cambio, si ganas al principio, pero pierdes los últimos tres años, podrás comprar muchas menos acciones con los dividendos que hayas ido ingresando, ya que habrás comprado a precios altos. Además, si al cabo del período de diez años decides no invertir más, habrás perdido la oportunidad de utilizar tus minusvalías para rebajar las plusvalías imponibles del futuro. Es cierto que lo más probable es que nunca pierdas respecto a la inversión original ya que tres años de caídas no suelen borrar la rentabilidad acumulada de siete años. En contrapartida, tendrías un capital muy inferior al que obtendrías si hubieras empezado perdiendo.
La segunda alternativa produce una ganancia final significativa, muy superior a la tercera, pero no tan elevada como la primera.
Como ves, no había ninguna alternativa perfecta, pero la mejor en términos relativos era la primera, la más temible de las tres. Superar el miedo a perder y soportar la adversidad tiene premio. En definitiva, es mejor sufrir las adversidades al principio, a pesar de que son más duras de soportar, que al final, aunque sean más llevaderas. Preciso: no es que sea mejor sino que la recompensa final es mucho mayor.
Bibliografia:

https://www.sintetia.com/miedo-a-perder-en-bolsa-algunas-ideas-para-afrontarlo/
andresnarvaez.co
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20 may 2016

Un Papel financiero con objetivos al valor de la empresa.




En una visión panorámica la administración financiera en las empresas surgen preguntas como: ¿cuál sería el perfil del gerente financiero?, ¿qué incidencia tiene las otras áreas en la empresa con el financiero?
En una empresa para llevar una dinámica operativa con una serie de actividades se debe tener en cuenta áreas que toman importancia para un buen funcionamiento como es Mercadeo, Producción, Recurso Humano, Finanzas, Tecnología, como podrían haber muchas áreas importantes pero estas serían como la columna vertebral de una organización.
Igual se debe tener en cuenta el sector económico donde se encuentra la  empresa, también cual es el sector que lo afecta o que entorno; sea controlables o no controlables pero que afecta a la empresa; aquí es el papel que juega cualquiera de nuestras áreas en la organización para innovar en sus objetivos como preocuparse por los empleados, Clientes, Proveedores y por las ventas e ingresos.
Posicionar un producto, realizar estrategias de marketing, identificar las necesidades del cliente, superando sus expectativas, segmentar el mercado entre muchos objetivos que desarrollar el área de mercadeo.
 En el área financiera uno de sus objetivos es la maximización de las utilidades, generación de ingresos, buscar la eficiencia en el manejo de los recursos como también la rentabilidad y la liquidez en la administración de la empresa en aspectos de la productividad y los fondos comprometidos en un negocio.
Para visualizarse en un objetivo financiero debe de ser a largo plazo y definir  el valor de la empresa, muchas empresas se fijan objetivos a corto plazo teniendo muchas veces que sacrificar la utilidad para  alcanzar los objetivos propuestos en las políticas financieras.
Al agrupar todos estos objetivos se pensaría en un resultado óptimo donde se puede identificar que si les damos una importancia a nuestros colaboradores ellos cuidaran a nuestros clientes creando un sentido de pertenecía y fidelidad por parte del cliente.
El valor de la empresa puede valer lo que esté representado en las acciones, pero realmente vale si la empresa está en funcionamiento, produciendo y permaneciendo en el mercado, para ello se necesita de herramientas que evalúen y diagnostique el valor de la empresa.
Una forma de calcular el valor de una empresa es determinar qué utilidad genera la organización, asimismo el flujo de caja puede darnos un acercamiento al valor de la empresa.
Si nos fijamos en el activo este no podría ser una variable acertada debido a que muchas veces no tenemos el valor exacto porque el registro es un valor original que se tiene, además es un negocio que se encuentra en marcha, no en liquidación, sin embargo puede ser necesario para las empresas que recién inicia sus operaciones, otro de los elementos que hay que tener en cuenta es el GOOD WILL. Pero este elemento es algo muy intangible convirtiéndose difícil en medirlo pero se podría tomar como referencia en el flujo de caja.

Una manera de poder valorar las empresas muy pequeñas es tener en conocimiento cual ha sido su utilidad, tener como referencia la tasa de oportunidad porque se convierte en una referencia para quien quiere comprar o quien quiere vender un ejemplo seria:



Ilustración 1 Valorar Empresa.

Si quisiéramos valorar el costo de una empresa según la ilustración No1. Donde el dueño recibe del negocio como utilidad $3.000.000 y decide venderlo pero el valora su empresa por $170.000.000 por diferentes elementos o argumentos como afectos, aprecio a la empresa en fin por muchas otras razones.
Y la persona que quiere comprar la empresa no sabe si el valor que pide el vendedor es lo justo, aquí entraríamos analizar si el valor es apropiado o no.
El comprador tendría que tomar: los $3.00.000 de la utilidad que la empresa genera y buscar el valor a través de una tasa de oportunidad lo que quiere decir una tasa de referencia en este caso sería una tasa en el mercado, buscando que el valor resultante sea el valor que podría costar la empresa en este caso, $150.000.000.
Es decir que con ese valor  de $150.000.000 a tasa del mercado que sería 2% mensual tendría una rentabilidad de 3.000.000.
La decisión de vender y la decisión de comprar dependerán de la negociación que se tenga debido que existe una diferencia de $20.000.000.
Siguiendo con la negociación generando diferentes escenarios como si el vendedor decide igualar su venta a la ofrecida por el comprador de ($150.000.000) sabe que no volverá a tener el riesgo que pueda tener una empresa, como hemos mencionado anteriormente en los entornos que impactan en la organización pero también tiene la incertidumbre que tiene las tasas en el mercado que puede variar, claro está siempre y cuando él decide dejar ese dinero en esa tasa o decide invertir en otra oportunidad de negocio.
Como también si decide continuar con la empresa realizando algunas mejoras en sus procesos o políticas  buscando una mejor utilidad ejecutando mejoras en los procesos, buscando nuevos mercados y nuevos segmentos, haciendo nuevos productos o mejorando el producto.

En conclusión para entrar a valorar una empresa se debe realizar un trabajo detallado al ejemplo planteado anteriormente, esto significaría muchos escenarios y  posibilidades con muchas soluciones logrando un acercamiento a la metodología enfocandose en el aspecto de liquidez y crecimiento en una relación entre el valor de la empresa y la generación de flujo de caja. 




 

Finanzas.

Andrés Narváez.


andresnarvaez@andresnarvaez.co







Bibliografía




Garcia, O. L. (1999). Administracion Financiera. Cali: Prensa Moderna Impresores s.a.
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